sábado, 3 de mayo de 2008

Transporte Público

En 1987 los Potros de Tijuana pasaron a Play Offs, en ese tiempo los que éramos adolescentes preferíamos el béisbol, recuerdo un día que llegué a mi casa saliendo de clases para preguntarle a mi Papá si asistiría al partido, como él no pensaba asistir le pedí dinero para el boleto, el camión y las sodas; después de comer me quité el uniforme de “cacahuate” de la Poly, me metí en unos pants, me puse mi gorra de los Potros, subí al Díaz Ordaz, tomé un camión verde y crema de la ruta “Presidentes” y en menos de media hora estaba haciendo cola en la taquilla, con mis amigos de la “secu”, no nos acompañó ningún adulto; teníamos días planeando asistir al partido.

Mis Padres tenían los temores normales de “soltar” a un adolescente, los adolescentes sólo les teníamos miedo a nuestros Padres; Tijuana era una aventura por vivir y teníamos permiso.


No recuerdo el resultado del partido, pero por allá de la séptima entrada me dijo uno de mis amigos – León, allá está tu Jefe – yo le contesté – no, el no va a venir – pero luego señaló la gradería central, y para mi sorpresa mi Papá no sólo estaba en el estadio, también estaba dirigiendo la porra desde las bancas anaranjadas, así que nos escurrimos por las rejas que dividían las gradas y llegamos con él. Después del partido me regresé con mi Papá y los vecinos que lo convencieron de ir al juego (los Villegas), mis amigos regresaron en camión o Taxi.

El transporte público en Tijuana desde entonces ya era malo, pero la ciudad era de tamaño mediano y no era inseguro andar sólo por las calles, los niños y los adolescentes teníamos la libertad de desplazarnos con poco dinero y más seguridad.

Hoy la ciudad está rebasada, las vialidades no contienen el parque vehicular, el transporte es malo, pero caro. Si investigan con lo adolescentes del este de la ciudad, muchos no conocen más allá de la cinco y diez, el equipamiento urbano es insuficiente y las actividades culturales simplemente son inaccesibles.

Los niños y jóvenes viven confinados en los barrios o colonias, y seguramente pasarán años antes de que se compren un carro para seguir saturando las calles de la ciudad.

Mientras tanto seguiremos erogando recursos públicos para que su majestad el “automóvil” tenga más terreno que invadir y aire que contaminar; y los tijuanenses seguiremos aumentando de peso y disminuyendo nuestra actividad física porque la ciudad no se puede caminar por falta de banquetas, sobra de riesgos, y un sistema de transporte que responde a los intereses de los líderes transportistas, no a las necesidades de los habitantes, ni a las exigencias de la producción.

Dejo algunas conjeturas a manera de hipótesis:

Desde el punto de vista presupuestal, en lugar de construir más infraestructura vial, ¿no sería más conveniente invertir en un sistema moderno de transporte público? Incluso subsidiarlo.

Si queremos hacer más fluido el tránsito vehicular ¿no sería mejor que viajáramos más en vehículos colectivos? En lugar de construir más vialidades. Podemos ampliar la longitud de la vía pública, pero no podemos hacer más ancha la vía “rápida”, podemos ampliar a tres carriles el libramiento “Rosas Magallón”, pero no podemos hacer más anchas las interconexiones con el “Fundadores”, el Bulevar “Cuauhtémoc”, la “Internacional” la “Alba Roja”, o el “Lázaro Cárdenas”, aunque ciertamente podremos llegar más rápido a los embotellamientos.

Si tenemos la obsesión de tener vialidades más anchas, por que no pensamos ¿Cuánto nos costaría expropiar los predios para ensancharle la ciudad al automóvil? Y ¿Cuánto nos costaría modernizar el transporte? ¿No sería esto último más barato incluso subsidiándolo? Pero en fin, tal vez un día tengamos amplias vialidades como en “Los Ángeles”

Si mejoramos el transporte y las banquetas ¿No caminaríamos más y contaminaríamos menos? Y en el futuro ¿No gastaríamos menos en atender la diabetes y la hipertensión? Acaso esto ¿No reduciría el gasto público en salud?

Estas son tan sólo algunas preguntas, mientras las respondemos ¡Que viva el carro!

da click aquí y comprueba que se viaja más rápido en !elefante! que en carro.

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