“Lo más aburrido del mal es que uno se acostumbra”
Joan Paul Sartré.
Para nosotros los treintañeros, salir de la secundaria y pasar por un puesto de revista era forzado ver el taco visual de moronga humana conocida como ¡Alarma!, para aquellos que no la recuerden o que su alta moral o principios humanos les vedaba voltear a ver la mercadotecnia mórbida les comento que esta revista, con sus letras negras en fondo amarillo (muy PRD) hizo historia, semanalmente, ¡vendía más de 2 millones de copias!, dudo que alguien no haya tenido en sus manos este ejemplar de la mexicanidad cotidiana; era increíble ver a como maestros, políticos, profesionistas, amas de casa, abuelos, religiosos, empresarios, y en general todos los integrantes de la sociedad accedían a sus contenidos de manera directa o indirecta, prueba de ello es que la mayoría conocemos la frase "Matóla, violóla y encostalóla" acuñada por su reportero Carlos Samayoa Lizarraga.
Joan Paul Sartré.
Para nosotros los treintañeros, salir de la secundaria y pasar por un puesto de revista era forzado ver el taco visual de moronga humana conocida como ¡Alarma!, para aquellos que no la recuerden o que su alta moral o principios humanos les vedaba voltear a ver la mercadotecnia mórbida les comento que esta revista, con sus letras negras en fondo amarillo (muy PRD) hizo historia, semanalmente, ¡vendía más de 2 millones de copias!, dudo que alguien no haya tenido en sus manos este ejemplar de la mexicanidad cotidiana; era increíble ver a como maestros, políticos, profesionistas, amas de casa, abuelos, religiosos, empresarios, y en general todos los integrantes de la sociedad accedían a sus contenidos de manera directa o indirecta, prueba de ello es que la mayoría conocemos la frase "Matóla, violóla y encostalóla" acuñada por su reportero Carlos Samayoa Lizarraga.
Sin embargo, lo que más llama la atención es la aceptación casi adictiva que los mexicanos teníamos o tenemos hacia los hechos de sangre, no cualquier sociedad se alimenta de la desgracia ajena y el fracaso social, no sé si sea un tipo de gen mórbido, una forma de escape de la realidad ó simplemente que las desgracias mayores sirven de paliativo para los fracasos propios.
Hoy por hoy hemos superado a esta revista, dándole elementos que de haber sido publicados en el momento serían considerados ficción; hemos logrado que como sociedad pasar de la abstracción de la lectura a que el individuo acepte como normales y peor aún naturales los hechos de violencia e ilegalidad, un "laissez faire, laissez passer" de todo lo que está mal; lo vemos a diario en las escuelas, los hogares, los trabajos y las instituciones, al grado de vivir una de las etapas más oscuras de este Estado; vivimos el fenómeno ¡ALARMA!, sabemos que está mal, sabemos que nos afecta, sabemos que destruimos el futuro pero solo hacemos un alarde sensacionalista sin actuar como por ley y por civismo nos corresponde; estoy consciente que de nada nos sirve el solo saber lo que está mal, pero ¿sabemos lo que está bien y para qué sirve?.
1 comentario:
LA ALARMA, ME HIZO RECORDAR MIS TIEMPOS DE CUANDO ESTUDIE LA PRIMARIA, Y EN EFECTO CUANDO PASABA POR EL BLVD. DIAZ DONDE HABIA UN PUESTO DE REVISTAS, RESALTABAN LAS FOTOS GROTESCAS DE LA REVISTA ALARMA, YO TENDRIA COMO ENTRE 9 Y 10 AÑOS, QUE NO HACE MUCHO PORQUE AHORITA ANDO EN MIS VEINTITANTOS, PERO EL PUNTO ES QUE CADA QUE ME TOCABA PASAR POR EL PUESTO DE REVISTAS, ME TAPABA LOS OJOS PARA NO TENER QUE VERLAS, JAJAJA, A MI SI ME CAUSABA TERROR VER ESAS FOTOS A EN ESE ENTONCES...
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